7/2/08

Europa II

Europa III son los poetas olvidados, los malditos, los benditos, los que no se compran ni se venden, padecen; son los malabaristas del verbo callejero, los artistas, los floristas, los músicos de la gorra, lo que no es ni uno ni dos, es tres; el buen audista, los autistas del anti-pleonasmo, los anónimos del viento en las esquinas, los contemplativos, los pintores de cuadros con mostaza en la ochava relente de un bar. Es el action-painting de la gran ciudad sin manzana, la de los barrenderos meteorólogos, la del poeta secreto que hurde un cuento de terror pensando en las palomas, la del obrero que espera llegar a casa a tiempo para el almuerzo, la del dios sordo y la del diablo atento, la del angel sin luz durmiendo en un andén y una ex-mariscala octogenaria mendigando una moneda en el parque. Es la mueca absurda que se va por el filo de una billetera, El País manchado de agua sucia, la semilla del auténtico Nóbel en la colilla de un cigarro apagado, el rapto de una doncella con la vulva abierta entre los dedos de un dios, los poemas que nunca serán escritos en las servilletas arrugadas al pie de una barra. Son las velas negras que parecen blancas y las blancas que parecen negras, el monólogo interior del borracho en su trinchera peleona de los martes al mediodía, el monólogo exterior del catedrático del verbo escrito con aerosol en la puerta de un tren. Es la Comedia Humana del viejo que enciende un puro ante el portal de una casona en ruinas (todos los días a las seis de la tarde), la Divina Comedia del cura que no bendice, del macarra que se enamora, de la diva disfrazada de faisán. Es la tierra de Villòn, el monje francés turista perpétuo de Sodoma, la crueldad de Artaud dulcificada por el hachís, el bardo sin mecenas robando el fuego de los dioses, la performance del suicida, la manzana envenenada del broker.
Porque no hay dos sin tres, Europa III es poesía.

Cubría el continente una noche
de camisas y corbatas. Nuestra
primera infancia engañada. Una sola
era la bota que a Europa
humillaba. Los españoles,
no del todo remotos, escuchábamos
los clarines y las palabras borrachas
de triunfo. Atada sobre el lomo
a Europa en el toro veíamos;
sobre los trenes y los tanques,
hacia otras constelaciones ignotas,
sin cedros, ni pinos, ni aves,
ni viento, ni semilla. Un Orden
Nuevo vino, decían, y todas las campanas
doblaron desde las cúpulas.
Soldados y ciudadanos levantaban
el brazo en desafío al pueblo.
Crujían las trincheras. Pasaban los aviones
sobre la hierba y los tejados. Bajo la cruz
gamada caen los nombres: Atenas
con su peplo de plata, con sus plintos
y doseles, con sus calles milenarias.
París embarrada, barrios de muertos;
el cuerpo abierto, Brujas o Amberes;
Coventry como un papel manchada
por la tinta y el tintero.
Atada, en el lomo del toro, Europa.


3 comentarios:

El Toro de Barro dijo...

En algún lugar de este laberinto tuyo se encontraba el rastro de la complicidad. ¿Sabes? Carlos de la Rica fue mi amigo. Creó el Toro y le dio de comer y, cuando era sólo un hombre apenas posible me dejó su timón para que yo lo llevara. Y me has hecho llorar con este poema de Poemas junto a un pueblo. Cuando vuelas al blog del Toro, a la derecha verás el enlace de Poesía de El Toro, y busca su nombre, allí está, al lado de los otros que editó y de los otros que yo intenté sacar adelante antes de el año de la debacle. Sí, su nombre, que tú has vuelto a hacer brillar como un farolillo rojo en medio de esta noche...

R.A.B dijo...

Me gustó Carlos, y lo investigué en su momento (sabes que lo descubrí en tu blog) porque me interesan los poetas -y qué digo, las personas- apasionadas, viscerales, sentidas, que es como siento yo su poesía. Así que por supuesto que lo conozco, lo he conocido por ti, así que gracias, y sólo una cosa más: me encantaría que me señalaras algo de él para tenerlo en papel.
Un abrazo.

El Toro de Barro dijo...

Todo lo suyo está agotado. Todavía me quedan algunos ejemplares de su Yad Vashem, que edité en el 2000, y una antología general de su obra que preparé para la junta de Castilla La Mancha. No me importaría enviártela a tu dirección postal si me la dieras. Mi correo electrónico es
carlosmorales59@yahoo.es

Un fortísimo abrazo.

Carlos