26/9/08

Elogio del bufón

Siempre me ha fascinado la figura del bufón, esa criatura grotesca, divertida y capciosa, presente en la historia del mundo desde tiempos inmemoriales.

El bufón, eterno compañero del rey, mascota y entretenedor oficial de un soberano siempre obligado a guardar las formas, y también su consejero y confidente, no puede ser la figura mejor olvidada de la humanidad. Quizá sea porque al lado oscuro conviene ocultarlo. Razón por la cual, la existencia del bufón se vuelve imprescindible. De hecho ¿qué sería del rey sin su bufón? El bufón es la encarnación misma de las vergüenzas ajenas, incluídas las del propio rey.

Similar a la metáfora del váter (al que eufemísticamente, y no sin motivo, se le llama también “el trono”), el bufón es la metáfora de todo lo que no debe mostrarse, de lo vergonzante, prohibido, y extravagante. Es el mamarracho del alma. Su doble inconfesable. La criatura antediluviana que todos llevamos dentro, que todavía camina en cuatro patas y que le chilla a la Tierra y a Dios. Es el eterno patán desvergonzado que sabe -sabe- que el váter es el único espacio de la vida en el que puedes malograrte sin culpa, y en el que nadie metería sus narices donde no debe, la poltrona favorita de quien que se asoma a la entrepierna del diablo para dibujarle mariposas en el ombligo.

Divertido y auto-consentido, al bufón le gusta vaciarse, y en su modesta experiencia del placer, se repite a si mismo que él es la única persona sobre este planeta sacándole la lengua a la muerte. Y mientras él se la saca, ríe el rey. Ríe con la boca ancha y los dientes largos, pero ríe. Y además de reir, llora. Llora a solas y en silencio, o en presencia del bufón, pero llora. Si no llorara -es decir, si las gracias del bufón no le hicieran sentir, de vez en cuando, como el hombre amenzado por los monstruos del capricho goyesco- jamás le eligiría como su confidente. Porque entre los veteranos de la corte, entre los ministros y los aristócratas, entre súdbitos y profanos, no hay mejor acólito y más leal camarada que el bufón. Éste es el que prueba todos los brebajes antes de que se lo dén a beber al soberano. Es el que soporta los guantazos (antecedente directo del cachetón que recibe el payaso y que le hace caer redondo al suelo, haciendo reir al auditorio). Es el que se ríe de si mismo y el que se burla delicada y en ocasiones cáusticamente de la condición de los presentes sin que nadie se ofenda. Su sitio es una suerte de escenario secreto para el destierro elegido de un rey sin corte. Que es lo que es, en realidad, el bufón.

Sabio en su triste destino de esfinge que vuelve de los sietes infiernos de la deformidad, el bufón es el vertedero de las criaturas regias. Y de las no regias, o cuasi-regias, que rigen los destinos propios y ajenos. El bufón resulta ser todo lo que uno quiere ocultar. Es el otro. La otra mitad. El enemigo. Y como para guardar las formas al enemigo hay que mantenerse a distancia y confinarle al archivo de la ¿mala? conciencia, o convertirle en un marginal, o en un loco -y para que no pese tanto- en un payaso, el rey permite que el bufón se tome sus licencias. Porque el territorio del bufón es siempre territorio neutral, como lo es el territorio del inconsciente, que es a la vez el territorio más profundamente humano que existe.

Leo Bassi, el bufón moderno, el payaso apocalíptico, el blasfemo de la neo-ilustración contemporánea, el trasnochado discípulo de Rabelais vetado por la Iglesia católica (un rey sin sentido del humor), reinvindica al bufón desde un discurso bizarro donde éste adquiere autonomía y lo libera de dependencias míticas y servidumbres humillantes.
Dicen que por la boca muere el pez; sin embargo, el bufón no puede morir. Como lo más abyecto y lo más luminoso del espíritu humano, su esencia es inmortal.

Photo/post: Leo Bassi, en plena acción.

4 comentarios:

HIPATIA DE ALEJANDRÍA dijo...

Decidí quitar este post de FATA MORGANA porque me pareció más apropiado para el KOSMONAUTA.
A continuación, transcribo los comentarios que se dejaron, por el reconocimiento que merecen sus propietarios. Un abrazo.
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ANÓNIMO dijo...
El tipo no merece otra cosa que seguir con su escafandra... lo bueno es que no creo que haya algun artista o intelectual latinoamericano (o tercermundista... todos somos los mismo??) que pueda considerar serios sus analisis del arte en general.
Tener en cuenta sus opiniones es para rabiarse o para moririrse a carcajadas...
Prefiero lo segundo...
Me gusta leerte.
Besos.

21 de septiembre de 2008 5:39

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ANALÍA dijo:
Bueno, es que me hiciste MEAR con el final del post... ¿de veras lo hicieron? jajajajajajaja, si serán maricopeloteros estos de Arco...
Y sí, flaca, tendremos que ponernos las pilas para enseñarles a estos "indios" bárbaros...
Buen post, y un abrazo.

21 de septiembre de 2008 7:07

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CHINCHU dijo:
Anónimo, yo no sé si sabrás cómo es el ambiente por acá, pero las opiniones cuentan. Para que tengas una idea, yo soy pintor. No me faltó galería donde me dijeran a boca de jarro: "es que no trabajamos con artistas SUDAMERICANOS... nuestros coleccionistas no lo compran". Y fueron sinceros.
Lo que sucede acá es que si sos artista y vendés, tenés que facturar, y para facturar tenés que ser autónomo, y acá un sudaca no puede ser autónomo hasta pasados los 5 años de residencia PERMANENTE. Dá igual que seas Picasso, sos sudaca y algunas -digo algunas- galerías no quieren problemas con Hacienda. Y vos dirás qué tiene que ver don Aquiles el tano con todo esto.
Y sí que tiene que ver, ya que las pautas tanto éticas como estéticas las pone gente como este señor, que no son ni más ni menos que un gestor del sistema del que habla Rox. Por eso, así estamos...

Un saludo

21 de septiembre de 2008 9:45

Vandalia dijo...

Sin venir a cuento: ¡qué guapa estás en la nueva foto de perfil!

Besazos, artista.

ROXANA B. dijo...

No es por nada, pero es que pa seguir con la mina esa con la teta afuera y el faso en el manubrio (un poco de lunfardo no nos viene mal), me pongo yo, que al fnal soy cierta y sincera... cuando quiero jajajaj.
Pero no tengo ninguna con faso, me voy a sacar una bien loca en plan Virgina Francés y la pongo. Tengo algunos modelitos frikis que le encantarían a Berquet XD

Vandalia dijo...

XD
¡Dale!